El viaje y el sitio de descanso, una misma cosa

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Al sentimiento de libertad que se experimenta al manejar en ruta, ellos le suman la compañía de la familia y los amigos. A la emoción de emprender una intrépida aventura, la multiplican por cada uno de los miembros que se suman a la salida. Boyitas, de tiro, motorhomes: las hay de todo tipo. Las casas rodantes agrupan a personas que hacen del manejar y disfrutar su estilo de vida.

Fundado el 10 de marzo de 1975, el Ranchomóvil Club Argentino de Buenos Aires organiza salidas al conurbano bonaerense en un radio de entre 60 y 100 kilómetros a la redonda. Con sede social emplazada en el barrio de Santa Rita, esta institución cuenta hoy con más de 130 socios activos. La Comisión Directiva está formada por 14 socios que van rotando sus cargos en el transcurso del tiempo y asumen sus responsabilidades ad honorem, por amor al hobby.

Una denominación bien porteña se instaló en toda la región. El neologismo “ranchomóvil” fue registrado y su impronta fue tan grande que la Asociación Sudamericana de Ranchomovilismo lo  tomó para nuclear a clubes de Argentina, Brasil y Uruguay.“Los que ya tenemos unos cuantos años en esto hacemos una suerte de inducción a los nuevos socios. Los orientamos en todo lo que nos pregunten pero también dejamos algunos aspectos librados a la propia experiencia de los novatos. Eso es lo que hace cada salida muy enriquecedora” señala Oscar Sánchez Staiano, un miembro que llegó a conocer a los fundadores, fue presidente durante ocho años y hoy asesora a la C.D.

¿Denominadores comunes? ¿O «en la unión está la fuerza?» Algunas de las explicaciones para unirse en un club de casas rodantes, pero quizás  no sean las únicas.

“Esto te aporta vivencias que son difíciles de llevar a cabo individualmente. Por ejemplo, llegar a lugares que vos solo no te animarías a llegar porque están a 2.000 ó 3.000 kilómetros de tu casa, demasiado inhóspitos, en medio de la montaña y que son los más lindos. Si te pasa algo, no sabrías cómo salir de ahí. Entre tantos socios son pocas las actividades que faltan: hasta mecánicos hay y como es un club de amigos, no te van a dejar tirado” explica Claudio Marcó, actual presidente del Ranchomóvil Club de Buenos Aires y miembro de la C.D. durante los últimos 21 años.

A través de un cronograma que se publica en el sitio web del club, dos veces al año, una en inverno y otra en verano, se organizan caravanas para visitar lugares lejanos. En este tipo de salidas, la disposición de los vehículos es tan importante como las ganas de recorrer kilómetros. “El que va primero es el que organiza toda la caravana, el director. Él es quien tiene en su mente un recorrido puntual, los lugares donde se va a parar, los sitios donde se va a pernoctar, el contacto con los directores de Turismo de los distintos municipios que nos recibirán. Todo” describe Jaime Pérez Ripoll, protesorero de la entidad.

Seguridad y solidaridad dos cualidades que, en estos días, se buscan en las salidas grupales. “Siempre, cuando salimos en grupo, usamos la radio. Si alguna casa rodante se quedó, los demás paran. Hay gente mayor que viaja sola y si pinchan una cubierta son los socios más jóvenes los que los asisten” señala Jorge Armerding, uno de los socios más nuevos que tiene  el club.

Las damas del club disfrutan a la par de los hombres y realizan actividades que normalmente quedan relegadas por la rutina agobiante. “En los encuentros del club, jugar a las cartas es una de las actividades que hacemos además de charlar, caminar y arreglarnos las uñas, el pelo, ponernos lindas. Los roles se intercambian: los que cocinan son los varones, algo nuevo para ellos y con lo que se divierten”, explica Fátima, una socia que lleva 20 años en este estilo de vida.

Hay quienes sacian sus ganas de conocer lugares manejando por sus propios medios hacia lugares desconocidos. Otros, tal vez prefieren unirse a un colectivo como este para poder llevar a cabo diversos viajes. No hay ataduras ni obligaciones de ningún tipo. Sólo basta con tener tres elementos: combustible, espíritu aventurero y, por sobre todo, ganas de descubrir qué hay en los caminos.

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Desde temprana edad sintió una necesidad de comunicar. Llegó al periodismo luege de un breve paso por el traductorado público. Hizo sus primeras armas en programas de entretenimiento, para luego trabajar en la producción de noticias. Ama la música, toca la guitarra y fue DJ. Golf, pesca y catar buenos vinos ocupan el podio de una larga lista de hobbies.

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