Eclipses, constelaciones y planetas: los amantes de la astronomía siempre «vuelan» alto

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Por fascinación, romanticismo o simplemente por placer, la observación de los astros es un hobby milenario que ha apasionado a los aficionados. De igual manera, los profesionales  y expertos  encuentran el goce en lo alto del cielo, en su quehacer diario.

Como una de las ciencias más antiguas, la astronomía se ocupa de estudiar objetos celestes tales como los cometas, las estrellas, los planetas y las galaxias. Además, en el estudio de fenómenos originados fuera de la atmósfera de la Tierra, como la radiación cósmica, se buscan qué efectos pueden tener en la vida de nuestro planeta.

Ya sea a modo amateur o de manera profesional, la observación de los astros es una actividad que se realiza, mayormente, al aire libre. Si te interesa adentrarte en un pasatiempo que combina el contacto con la naturaleza y la apreciación de los astros, desde Workahobbyc te acercamos algunos tips para que empieces a disfrutar:

  • Si tienes oportunidad, salí por las noches a un lugar despejado o, simplemente, a un balcón o terraza.
  • Para aprender los nombres de las estrellas, podés imprimir mapas celestes en sitios especializados.
  • Comenzá un diario astronómico es útil para registrar tus observaciones.
  • Sumate a distintos grupos de aficionados con tus mismos intereses.

 

Cómo elegir un telescopio para observar los astros

Lo más importante a la hora de comprar un telescopio es la abertura, o sea, el diámetro útil de la lente o espejo. Cuanto mayor sea su abertura, más brillantes y detalladas serán las imágenes que nos ofrecerá.

Un modelo de telescopio refractor que puede adquirirse a través de Internet

Un telescopio de 150 mm de abertura nos proporcionará imágenes el doble de nítidas y cuatro veces más brillantes que otro telescopio de 75 mm. Los aumentos son lo menos importante, porque van en el ocular. Cambiamos el ocular y así cambiamos los aumentos.

Tipos de telescopios: refractores y reflectores

Los telescopios refractores que tengan aberturas superiores a 100 mm son muy voluminosos, pesados y costosos. Es por esta razón que los refractores más comunes tienen diámetros entre 60 y 90 mm, que ofrecen imágenes nítidas de la Luna y los planetas, pero unos diámetros tan reducidos limitan su utilidad a la hora de observar objetos débiles y difusos. Por tanto, los telescopios refractores son apropiados para observación planetaria, y no para cielo profundo. Utilizan lentes para captar la luz.

Un telescopio hogareño, elemento ideal para adentrarnos en la observación de los astros

Los reflectores, también llamados telescopios newtonianos, no tienen las costosas lentes de los refractores. Utilizan un espejo para captar la luz. Por lo tanto, podemos encontrar en el mercado reflectores de 110 ó 150 mm a precios muy convenientes, comparables al de un refractor mucho más pequeño. Al ser su abertura mayor, son una mejor alternativa para observar nebulosas y galaxias, es decir, para cielo profundo.

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